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miércoles, 24 de agosto de 2016

La Campanita De Las Fisuras

El roquedal dificilmente construye un ejemplo de praderas verdes en las que crecen infinidad de plantas, sin embargo en Grazalema existen algunos endemismo adaptados a las duras condiciones calizas en sus fisuras básicas, son ni mas ni menos que los narcisos, de los cuales existen algunas especies muy parecidas, aclimatada a las grietas del roquedal. Los narcisos se caracterizan por la olorosa y aromática fragancia que desprenden y de ahí deriva su nombre mientras que el apelativo de "campanitas" les viene dado por su forma acampanulada de la flor amarilla intensa que presenta el narciso. A este tipo de herbácea, no le gustan las praderas ni siquiera las protuberancias alomadas del relieve, todo lo contrario, le gusta hacer escalada y por ello se acomoda a las brechas calizas, a veces con pendientes verticales en las que es más difícil que las cabras montesas  u otro tipo de ganado sea capaz de alimentarse de ellas. El endemismo amenezado cuatrecassasi encuentra una pequeña isla de poblaciones desde la sierra de Grazalema hasta la provincia de Jaén lugar de su descubrimiento por el botánico Jose Cuatrecasas, de ahí su apellido, aunque uno de los más abundantes es el narcissus baeticus de apariencia parecida.

Narcissus, frente a la casa de Fardela, Benaocaz (Cádiz).

Narcissus, Sierra del Pinar de Grazalema (Cádiz).

sábado, 20 de agosto de 2016

Joyas Centenarias De Benaocaz

En la serranía algunas casas resisten al paso del tiempo, sus vigas y muros soportan con pesar en silencio los recuerdos de los que antaño estuvieron allí cuidando de los lugares que ahora yacen abandonados, en dehesas, en mitad del bosque o incluso en mitad del pueblo, añorantes de las personas que vivieron un día y dieron mucha vida a aquellos cortijos ganaderos y agroforestales que disfrutan de paisajes impresionantes en sus inmediaciones mientras que la marcha de sus gentes a las poblaciones más urbanizadas fueron dejándolos sin voz y apagando poco a poco sus campos. Sin embargo estas ancianas construcciones tienen historias increibles atrás y se alzan como el símbolo viviente de los abuelos y antepasados que trabajaron la tierra, considerando su santuario a estas reliquias. Se ha clasificado a tres cortijos como los más aptos para ser representados como verdaderos tesoros antiquísimos

La medalla de oro es para el cortijo de Fardela, cuyo interior es grande y alberga un establo muy amplio, en días de nieve hay que imaginarse las hogueras en el interior de la casa mientras en el exterior caía una buena nevada. Ese cortijo era el más grandioso de todos los que había en sus alrededores por lo que tuvo que ser muy importante en cuanto a cabezas de ganado y en tamaño de explotación como finca.

Casa de Fardela en mitad de la nevada, Benaocaz (Cádiz).

Fachada de la casa con el detalle de la primera planta y la planta baja.

Establo y patio interior tras la nevada.

En el segundo puesto tenemos a uno de los más ancianos cortijos de la Sierra De Grazalema, si huebiera un libro de cortijos singulares, este sería uno de ellos porque consta de una casa también de dos plantas como en Fardela pero en este si figura la fecha de su construcción 1889, es decir más de 127 años en pie y sigue en buen estado probablemente por las restauraciones a lo largo del siglo XX, su singularidad reside además en estar situado en una finca privada en la que su paisaje lo define una inmejorable dehesa con la Sierra del Pinar, Castillo de Aznalmara y el Salto del Cabrero de fondo.
Sus ventanas de madera y muy esbeltas ademas de su patio interior y un árbol parece ser que se trate de un amasco dan una exquisita belleza al complejo.

Cortijo de la Dehesilla Benaocaz (Cádiz).

Y la medalla de bronce en este recorrido por casas con historia la obtiene el cortijo de la Colada de la Breña bajo un peña de paisaje semejante a un torcal donde las esparragueras abundan y también encontramos algún majano que otro, esta casa posee un nacimiento en sus inmediaciones y será algo más joven que las anteriores pero su marco natural es incomparable para la vivencia ganadera.  

Cortijo de la Colada de la Breña, Benaocaz (Cádiz).

domingo, 14 de agosto de 2016

La Casa Rodante

Todos los animales deben tener una cosa imprescindible para vivir y esa es una casa, un hogar, donde puedan desarrollar su crianza, un refugio contra depredarores externos en el que se sientan a salvo de cualquier intento de expoliar su vida, un lugar en el que descansar, alimentarse y reproducirse. Hay un pequeño animal que utiliza sus habilidades escultóricas para la construcción de una de estas casas. En las galerías subterraneas esperan las paredes al transporte por parte del escarabajo pelotero ("Scarabaeus laticollis") de las pelotas que arrastran y que son como una cámara del pánico que fija a estas galerías. La pelota es tan redonda que puede transportarse como una enorme rueda elaborada a partir de excrementos que recogen en las praderías donde han pastado las vacas, las que les facilitan a estos alfareros de los pastos una parte del tedioso trabajo. Con sus patas delanteras dan forma igual que lo haría un escultor a su figura redonda que cuando ya está acabada es de mayor tamaño que el propio escarabajo. El siguiente paso más costoso y de mucha paciencia sería llevar esa figura abolindrada hasta su cavidad para concluir con la obra, una árdua tarea para estos acróbatas y que realiza la hembra, que sostiene un peso muy superior al suyo equivaldriendo a una persona de 70 kg sí moviera con sus piernas traseras un camión gigante. Una vez en el interior le servirá de despensa y para criar a sus larvas en el interior, las cuales también son beneficiosas para el suelo que las recibe en devolución de una ofrenda para que sigan siendo suelos fértiles. En definitiva habría que comparar a este escarabajo con la acción prodigiosa de Atlas en la mitología griega a quien Zeus mando la tarea de sostener el mundo y parece que es así porque es un pequeño pero importante habitante del ecosistema.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Los Majanos...El Refugio De Los Pastizales

En las llanuras serranas, entre esparragueras, tagarninas, pastos, cardillos y gamones se encuentran pequeñas fortalezas solitarias humanas abandonadas por el tiempo y que sirven de un gran refugio a los conejos que lo habitan. Este refugio normalmente de areniscas o materiales más blandos que la caliza, no sólo tiene a los conejos como habituales merodeadores, estos hitos de piedras amontonadas también presentan serpientes, ratones y aquellos animales que por tamaño y por su papel de presa no deben dejar muy lejos estos refugios si no quieren caer en las garras de un águila o un zorro. Los majanos son islas dentro de la llanura de pastos oceánica y monótona en las que la biodiversidad aumenta debido a que sus pobladores se esconden, utilizan de lugar de crianza y de vez en cuando salen para alimentarse pero sin aventurarse demasiado. Son un gran ejemplo de pequeños cobijos y por tanto hay que respetar e incluso aumentar para que el lugar sea capaz por sus medios de ser más diverso en especies animales. Cuando uno de estos majanos se pierde un ecosistema entero que depende de él muere ya sea porque vive ahí o porque lo utiliza como zona de tránsito sin ser descubierto.

Majano en Benaocaz (Cádiz).

sábado, 6 de agosto de 2016

El Caminito del Rey Ubriqueño

Hay lugares que por su peligrosidad y por el continuo riesgo de cruzarlos es mejor no pisar por precaución pero cuando no tienes más remedio, la paciencia y la razón son buenas consejeras para no caerte entre las rocosas peñas de desfiladeros barrancosos. Sabemos que el Caminito del Rey fue considerado uno de los más peligrosos del mundo por la continua aventura que suponía cruzar sus cortante garganta. No hay que irse tán lejos para tener la certeza de que algunos caminos suponen en sí una aventura sín fin. El camino del que hablamos está en la Sierra de Ubrique eso sí desde este blog no aconsejamos su descenso o su ascenso por si fallan los equilibrios. Este camino se encuentra en las inmediaciones del nacimiento de Garciago, en el que los hierros, las vigas y las maderas hacen que tengas que ir sentado bajando o subiendo porque el miedo es capaz de volar en tu imaginación hacia el vacío de los más de 10 metros de caída que se divisan al cruzarlo. Todo una pista de entrenamiento para los amantes de las alturas pero un infierno para el senderista vertiginoso.

Parte del sendero, Ubrique (Cádiz).