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sábado, 9 de diciembre de 2017

El Camino A Ronda...(I)

En las escarpadas sierras del Río Guadiaro no hay espacio para los caminos, no digamos ya para carreteras o construcciones sin embargo alguien se empeñó en que el ferrocarril cruzase esa estrecha cinta de tierra por las empinadas laderas en las que sólo un loco romántico del lugar pondría vías férreas, pero se hicieron y además es una de las lineas más útiles por el continuo tránsito de pasajeros y mercancías desde Algeciras en pleno Estrecho hacia el interior de la Península. El diseño de estas vías ha sido meticulosamente sesgado tramo a tramo hasta conseguir un tramo rectilíneo de la vía atravesando el río Guadiaro desde Jimera de Líbar. hasta Benaoján.

Hay un montaña por medio no hay problema para ello se hacen los túneles estrechos por los que el vehículo motorizado es capaz de pasar y aparece por otro punto del camino aunque parece que el tren no se ha movido de sitio por la belleza del entorno donde las encinas y bosques de ríbera planifícan un mosaico de sombras ladera abajo.


Encinares del Guadiaro que buscan en el río un buen aliciente para crecer de manera espectacular en bosques cubriendo las laderas mientras que el tren enamora pasando ruidoso por las vías serpenteando cada curva del camino.

Otra de las ingeniosas construcciones de la vía son los puentes, esos puentes que siempre unen en este caso poblaciones cercanas pero que no dejan de ser elementos importantes en el Guadiaro ya que hay un buen número de ellos


Puentes sobre el Guadiaro.

Llegando a las Estación de Benaoján viejos caseríos derruidos nos conceden historias de otro tiempo en los que el río tuvo su importancia como molinos o como simples casas de campo en las que la gente tenía higueras, perales y otros frutales muy buenos a la sombra del curso de agua que los alimentaba. 


Caserios cercanos a la Estación de Benaoján.

Una vez el paseo llega a la Estación el abrupto paisaje se vuelve más liviano pero aun queda hasta Ronda...

domingo, 19 de noviembre de 2017

La Plaga Roja

Los ríos antes de que el ser humano los perturbase con contamación eran oasis de biodiversidad que cubrían un amplio espectro en la cadena alimentaría. En esta cadena hubo de ser importante la acción del cangrejo autóctono o europeo "Austropotamobius pallipes", una especie muy escasa hoy en día, diezmada por los tantísimos ataques hacía su población, pero en uno de estos ataques se desató el caos... La suelta del cangrejo rojo americano, en la creencía popular de que en las marismas del Guadalquivir el hombre creyó que podría obtener un enorme beneficio de él, se fue extendiendo como la polvora por todos los rincones acuáticos de la península, similar a la plaga de las langostas de la Biblia.

Detalle del cangrejo rojo, distinguible del autóctono por sus pinzas rojizas con verrugas rojas

Pensaremos que no fue tan grave puesto que este cangrejo se soltó para comer y efectivamente se come, es comestible por el ser humano pero tuvo una consecuencia indeseada, el desplazamiento casi total del cangrejo autóctono que sí era de este lugar el cangrejo europeo transmitiéndole enfermedades, en concreto un hongo que se tránsmite afanomicosis de cangrejo a cangrejo y que destruye más si cabe al autóctono. También es capaz de desplazarlo y ocupar su mismo nicho ecológico provocando además muerte para otras especies. Aunque no todo es negativo, gracías a la presencia de este crustáceo, las aves como las cigüeñas los devoran y pueden seguir perviviendo en las torres de nuestros campanarios, aunque la balanza habla pésimamente.

Cangrejo de río americano

El cangrejo rojo es un ejemplo más de este descontrol del ser humano que pone cosas que no deberían estar en ese sitio y liquída aquellas que sí estuvieron siempre ahí.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Una Carnivora Muy Átipica

Rara es la especie que no conozcamos dando un agradable paseo, pero hay una en concreto que nos llama la atención por sus peculiares características. Si nos fijamos en algún suelo síliceo arenoso del estrecho y tenemos la ocasión de contemplar unos raros tentáculos nos quedaremos pasmados cuando esos tentáculos exhudan una especie de resina transparente y más atónitos aún cuando esa resina atrapa una inocente mosca que muere en el pegajoso líquido, sin duda estamos ante nuestra carnívora la Drosophyllum Lusitanicum, una planta carnívora con una increíble historia tras de sí.

Detalle de la Droshopyllum Lusitanicum

Esta rareza es sorprendentemente rara no sólo por su ubicación en el suroeste de la península ibérica donde se concentra, además es una rareza a nivel familiar y en la tipología de hábitat en la que se desarrolla. Todas las carnívoras suelen vivir en terrenos pantanosos con poca luz y condiciones mas adaptables para su desarrollo pero esta especie en concreto vive en verdaderos suelos "desérticos" soleados arenosos y areniscosos donde el propio suelo les niega los nutrientes que necesitan pero su asombrosa capacidad para asimilar Nitrogeno (principalemente amén de otras sustancias) a traves de los insectos es un tanto inquietante. Como hemos dicho sus familiares directos se encuentran en zonas pantanosas tropicales de Sudámerica pero esta especie es la única que se atreve a vivir tan al Norte de su óptimo ecológico.

Detalle del Drosophyllum

Drosophyllum Lusitanicum

A simple vista parece una inofensiva planta más del seco mediterraneo que puede pasar desapercibida pero es una verdadera trampa mortal a prueba de insectos...   

martes, 24 de octubre de 2017

La Ostra-Terrestre

Al igual que en el mar en tierra también hay moluscos y bivalvos en concreto, pero de agua dulce, no es esta ocasión, en cuya respresentación nos detenemos sino en una habitante que como perla decora los grises testimonios de un árbol herido de muerte por la edad o por la dureza de las condiciones en las que se encuentra. La protagonista es ni más ni menos que una ostra terrestre, una ostra que no pertenece a la familia de los moluscos sino del reino fungi, es decir, un hongo. Un hongo que seguramente no sólo hemos visto en las secas ramas de los quejigos o alcornoques que tienen la seca, enfermedad de la cuál hablamos ya en capítulos anteriores, sino que también las hemos observado en las estanterías de comida en concreto verduras de los centros comerciales y supermercados, por su increíble capacidad de crecimiento y cultivo por parte del ser humano, es la Pleurotus Ostreatus o seta de ostra.

Pleurotus Ostreatus

Al igual que una vieira tiene una simetría un tanto parecida a las consumidas ostras de los arroces y guisos. Aparece en el tronco solitaria pero más común es divisarla en grupo deleitandose cogiendo de una misma rama seca un surtido de esta seta que es tan frecuente y tan apetecible. Muy fácil de identificar por su morfología, su hábitat, por sus láminas blancas muy similares a la seta de cardo, gregaria, y con su cúticula que varía del grís-parduzco al blanquecino-grisáceo. Un manjar exquisito con un olor agradable muy característico y con alguna propiedad que otra como la capacidad de ser beneficiosa en cuanto a colesterol se refiere aunque no sea la única pero es una de las más significativas. Esta delicia como mejor se puede degustar es bajo una capa de pan rallado y huevo cuyo bocado recuerda a filete con patatas...¡¡¡Que Hambre De Repente!!!

Pleurotus Ostreatus

sábado, 14 de octubre de 2017

El Demonio Azulón

Hace mucho que no hablamos de setas por eso en plena temporada que comienza vamos a deleitarnos con una especie que tiene mala prensa detrás el hongo del demonio, el afamado Boletus Satanás. En el campo de los boletus no los hay mortales y los boletus tóxicos tienen un cuadro leve pero este diablillo puede dar un buen susto al que lo consume por accidente. El cuadro clínico de la intoxicación por boletus satanas es bastante desagradable aunque no mortal, nauseas, vómitos, diarreas y gastroenterítis.

Boletus Satanás

 Esta seta, muy tóxica es además una rareza de encinares y otros hábitats de caracter calcáreo. Mejor pensar no encontrarse nunca con el lucifer de los boletus ya que el encuentro podría dejarnos mal sabor de boca... y de estómago.

Boletus satanás